Misión de Costa Rica en Panamá, julio 2018

Misión de Costa Rica en Panamá, julio 2018

Costarricenses en Panamá

Katia Zamora Giralt

Desde hace treinta y tres años la señora Katia Zamora reside en Panamá.  Nos comenta que tiene más años de vivir en el país, de lo que vivió en Costa Rica. Recién graduada, se casó con un joven de nacionalidad panameña, realizó estudios en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE).

Vivieron un tiempo en Costa Rica, pero fue en el año 1985 que llegó a Panamá para dar inicio a una vida en el país que sería su segunda patria.  Los primeros años vivieron en David, pero por el complejo ambiente político y social de la invasión, se tuvieron que mudar en varias ocasiones, primero a Aguadulce, en la provincia de Coclé y posteriormente permaneció por un año en Costa Rica. Después de la invasión, regresa para vivir de forma permanente en Ciudad de Panamá, lugar en el que reside hace veintiocho años.

Nos comenta que ha tenido una linda vida en Panamá, disfruta la cercanía que tiene la ciudad con el mar, y por supuesto que en este lugar tiene su casa, su trabajo y su familia. En la actualidad, la señora Zamora, vive solamente con sus tres hijos, el mayor de treinta años, su segunda hija de veintisiete y la menor de dieciocho años. Es una mujer que se ha esforzado y después de su divorcio, ha llevado adelante a su familia emprendiendo su propio negocio.

En el plano laboral, nos comenta que siempre ha tenido un interés por las artes, ella es graduada de la carrera de decoración de interiores. En sus primeros años le fue complicado ejercer en la profesión, ya que la decoración no era algo tan llamativo en el mercado como lo es actualmente.

Por esta razón, la señora Zamora incursiona en el ámbito culinario, ya que nos comenta que siempre ha sido una virtud característica en su familia y que aprendió desde muy joven muchos secretos de la buena cocina. Afirma, que inició preparando repostería en su casa como empanadas de carne, empanadas al estilo argentino y dulces. Comenta que una fuente de inspiración para ella en la cocina, aparte de su madre y abuela, es la chef costarricense Flora Sobrado, mejor conocida como Tía Florita. Le tiene un gran agradecimiento y estima, ya que fue por medio de sus libros y programas de televisión que aprendió a elaborar sus propias recetas.  Sea éste un espacio de homenaje para esa gran Chef costarricense!

Conforme fue pasando el tiempo, tuvo la oportunidad de trabajar por ocho años para la compañía Nestlé, siendo la encargada de elaborar las recetas que se presentaban en las ediciones del folleto culinario “La buena mesa”, el cual se distribuía en toda la región centroamericana. Su función era preparar recetas, con base en los productos de la empresa y de las fotografías que le proporcionaban según la edición del folleto.

La experiencia de trabajar en la compañía, le sirvió para asumir su próximo objetivo que sería su propio negocio de alimentos y eventos, llamado “La Bonne Cuisine Panamá”. Su aprendizaje en la cocina ha sido constante, y enfatiza “que cuando a ti te gusta algo, siempre vas a buscar algo nuevo que aprender”, por lo que siempre busca innovar en la elaboración de sus platillos.

Le impresiona el cambio que ha tenido Panamá en los últimos años, en cuanto a la infraestructura, la Ciudad de Panamá se diferencia con sus edificios y su constante crecimiento. A nivel social Panamá y Costa Rica se complementan, “somos personas muy amables y nos llevamos bien entre sí”.

Al finalizar, nos afirma que ha llevado una vida muy feliz en Panamá, le gustaría en el futuro pasar unos años en su amada Costa Rica. No obstante, indica que “con lo bueno y con lo malo, he vivido muy bien en Panamá y la mejor decisión fue haberme quedado”.

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